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SECRETOS Y ANÉCDOTAS

Las 8 principales innovaciones (a veces extrañas) que solo el Saab 9-5 Aero se atrevió a ofrecer

El Saab 9-5 Aero se distinguió por 8 innovaciones importantes.

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Hay seguidores y hay inconformistas. Y luego estaba Saab. La compañía de Trollhättan, «nacida de los reactores», nunca hizo nada parecido a los demás. Mientras sus rivales alemanes se esforzaban por añadir más madera y más cilindros, Saab se centró en problemas que otros ni siquiera veían.

El 9-5 Aero, lanzado en 1999 (basado en el 9-5 de 1997), fue la culminación de esta filosofía. Era una berlina (y familiar) de lujo discreta, un coche que, gracias a su motor 2.3 Turbo, podía dejar en ridículo a deportivos mucho más pretenciosos. Pero bajo esa apariencia sencilla se escondía un laboratorio de ideas.

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Olvídese de la conformidad. Aquí tiene 8 innovaciones, a veces brillantes, a veces extrañas, que solo el Saab 9-5 Aero se atrevió a implementar.

8. El portavasos "Origami"

Empecemos por el más famoso: el portavasos. En cualquier otro coche, es solo un simple agujero en el plástico. ¿En un Saab? Es una obra de arte mecánica.

Con solo pulsar un botón en el salpicadero, se despliega un complejo mecanismo. Una pequeña plataforma pivota, un brazo articulado se extiende y un anillo encaja en su sitio. Es un ejemplo magistral de ingeniería. ¿Era frágil? Sin duda. ¿Era innecesariamente complicado? Por supuesto. Pero demostró que, en Saab, hasta el accesorio más mundano tenía que ser ingenioso y sorprendente.

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7. El V6 Turbo Asimétrico

—¿Qué, un V6 turbo? —preguntaron los alemanes. —No —respondió Saab—. Un V6 donde el turbo solo se alimenta de… tres motores de seis cilindros.

Sobre el papel, era una idea descabellada. Pero la lógica era brillante. El motor V6 de 3.0 litros (originalmente de GM) estaba equipado con un único turbocompresor pequeño. Al alimentarlo solo desde la bancada de cilindros delantera, el turbo generaba presión casi instantáneamente, eliminando el retardo del turbo. Los otros tres cilindros entraban en funcionamiento a mayores revoluciones. Era una solución increíblemente compleja para un problema sencillo. ¿Un quebradero de cabeza en cuanto a mantenimiento? Sin duda. ¿Una prueba de pensamiento lateral? Absolutamente.

6. La llave de encendido del piso

Los propietarios de Saab siempre han sabido dónde encontrar su llave: donde no les rompería la rodilla en caso de accidente.

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La ubicación del interruptor de encendido entre los dos asientos delanteros era una característica distintiva de Saab. La explicación oficial era doble. Primero, seguridad: en caso de una colisión frontal grave, la columna de dirección es una zona peligrosa, y una llave metálica apuntando hacia el conductor representa un riesgo. Segundo, seguridad antirrobo: en los modelos con transmisión manual, era necesario engranar la marcha atrás para extraer la llave, bloqueando así la transmisión. Era lógico, ergonómico (la mano se coloca ahí de forma natural) y completamente único.

La posición de la llave de encendido, un sello distintivo de Saab. No fue un truco publicitario, sino una decisión basada en la seguridad y la ergonomía.

5. Asientos ventilados (los auténticos)

Hoy en día, los asientos ventilados son habituales. Pero en 1997, Saab fue la primera marca en implementarlos (en colaboración con Lear). Y su sistema, una vez más, era más inteligente.

En lugar de dirigir aire frío hacia el conductor, lo cual suele ser desagradable e ineficaz, el sistema de Saab extraía el aire. Unos pequeños ventiladores dentro del asiento absorbían la humedad y el calor corporal a través de perforaciones en la piel, creando una sensación de frescor mucho más natural y efectiva. Se trataba de una innovación de confort sublime, típica de la obsesión de Saab por el bienestar del conductor.

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4. El “SAHR” (Sistema Activo de Retención de Cabeza Saab)

Esto no es "extraño", es simplemente brillante y ha salvado innumerables cuellos. El latigazo cervical es una de las lesiones más comunes en una colisión por alcance.

Por lo tanto, el equipo de seguridad de Saab diseñó un sistema puramente mecánico. Sin electrónica ni sensores. En caso de colisión por alcance, el cuerpo del pasajero se proyecta contra el respaldo del asiento. Este movimiento presiona una placa interna que, mediante un sistema de palancas (similar a una rodillera), mueve el reposacabezas hacia arriba y hacia adelante. Luego, sujeta la cabeza. antes Que no se volcara violentamente hacia atrás. Era lo normal. Era genial.

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3. La capucha "concha".

Fíjate en el capó de un 9-5. No termina en los bordes de la parrilla. Se extiende alrededor y cubre la parte superior de los guardabarros delanteros, como una concha (de ahí el nombre "concha").

Es un legado directo de los antiguos Saab 99 y 900. ¿Por qué? Por varias razones. Primero, eliminó las juntas en la parte superior de los guardabarros, lo que le confirió un aspecto increíblemente limpio y aerodinámico. Segundo, facilitó el acceso al motor para su mantenimiento. Su producción y alineación eran más complejas, pero así era la filosofía de Saab.

Comparación de innovaciones (1999)

Este diagrama muestra cómo se posicionó el Saab 9-5 Aero frente a sus rivales directos en términos de características "no convencionales" estándar.

Enfoque en la innovación (modelos de 1999)

Serie Innovación Saab 9 5 Aero- BMW 540i (E39) Mercedes E430 (W210)
Panel de noche No No
Reposacabezas activos (mecánicos) SÍ (SAHR) No No
Llave del piso No No
Asientos ventilados (de succión) SÍ (Opcional) No No
Gestión de motores iónicos SÍ (Trionic 7) No No

2. El cerebro "Triónico 7"

Aquí reside la verdadera genialidad del 9-5 Aero. El motor turbo de 2.3 litros (B235R) producía 230, y luego 250 caballos de fuerza. ¿Cómo? Gracias a un sistema de gestión del motor patentado llamado "Trionic".

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La versión T7 fue revolucionaria. No tenía sensor de detonación. En su lugar, el sistema utilizaba la bujía. y La explosión se utilizaba para medir la corriente de ionización en la cámara de combustión. En otras palabras, consistía en "escuchar" la calidad de la combustión en tiempo real, cilindro por cilindro.

Esto permitió al Trionic ajustar la presión del turbo, la inyección y el encendido miles de veces por segundo para ser toujours Llevar el rendimiento al límite sin arriesgar jamás el motor. Es tecnología aeronáutica pura aplicada a un sedán familiar.

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1. El “Panel Nocturno”

Esta es la innovación más emblemática. La más "Saab". Nacida de los reactores.

¿Qué ocurre cuando pilotas un avión de combate por la noche? Desconectas todo lo que no es esencial para centrarte en el mundo exterior. Saab pensó: "¿Por qué no en un coche?".

Con solo pulsar el botón del "Panel Nocturno", el panel de instrumentos se oscureció por completo. Solo el velocímetro permaneció tenuemente iluminado. El tacómetro, el indicador de combustible, el indicador del turbo... todo se apagó.

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Tu vista ya no se distraía. Tu visión nocturna mejoró. Estabas concentrado en la carretera. Y si algo requería tu atención (nivel bajo de combustible, motor caliente), el instrumento correspondiente se volvía a encender automáticamente. Era una sencillez, una elegancia y una inteligencia que nadie más se ha atrevido a imitar.

El legado de una forma diferente de pensar

El Saab 9-5 Aero no era perfecto. Compartía plataforma con GM (el Opel Vectra) y sufría algunos problemas de fiabilidad (el infame filtro de aceite). Pero demuestra que un coche puede ser más que la suma de sus partes.

Cada una de estas innovaciones, desde el portavasos hasta el "Panel Nocturno", surgió de una sola pregunta: "¿Qué es lo más importante?" inteligente "No es la más fácil, ni la más barata, pero sí la más inteligente. Es por esta obsesión con la ingeniería centrada en el ser humano que, años después de su desaparición, Saab sigue fascinando."

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